Guernica

Libre o nada. Me detengo. Soy un par de hojas que buscan cuerpos.
Siento cómo mi ser se ahoga en interminables ojos. Vuelan y me quedo sorda. Caen y somos millones.
Descubrimos, paso a paso, cómo nos vamos envenenando el alma, llenándola de odio y violencia. Vemos cómo unimos puños, desangrando heridas que nunca van a sanar.
¿En qué lugar existe mi mano sosteniendo mi pluma?
¿Hacia adónde va a llegar mi escritura cuando ya sea ceniza?
¿Qué colores iluminarán este cuadro?
Fuimos el signo de la desesperación. Fuimos orgullo, dolor, canto y compasión. Fuimos pensamientos, ideas, revoluciones.
Fuimos.
Fui un grito ahogado en el silencio de un alboroto. Fui masacre para ser conciencia.
Soy un lugar, tiempo y espacio. Soy un pasar, un saber.
Recorrí tiempos enojada por no entender, hasta que entendí que ya no soy.
Recorrí tiempos enojada por no entender, hasta que entendí que somos.
Por última vez, alzo mis brazos, cierro mis puños y con mis pulmones al punto de estallar, decoro el último suspiro en una ciudad vuelta gris.

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