5.7.17
Me encontré cambiando. A causa de acciones ajenas, mi actuar se tornó diferente. Quizá más distante, quizá no tan brillante. Su desconfianza heló mis huesos y temí confiar, sabiendo que esa no era la solución. Sabiendo que aquello no ayudaría, no me haría avanzar. Salté, por impulso, a un lugar cerrado, donde mi mano ya no se estiraba; casi ni se veía. No quería perderte; pero, eso, escapa de mi y se refugia en vos. Esta vez, estuvo en tus manos. Eran ellas las que no nos querían perder... Y, al final, no te perdí. Me perdí a mí; a una parte. Me dejaste perderme; hacerme dudar. Hacerme estallar. Pasos triste, enrojecidos en una tormenta. Mis ojos, clavados en un pasado. Abriéndose de a poquito, entendiendo un poco más. Y sí. Estoy triste. Quizá desgastada, devastada, destruida. Fuera de mí. Fuera de lo que era y lejos de volver a serlo. ¿Cómo freno el veneno? ¿Cómo revierto este mecanismo de defensa creciente en mí, por simple respuesta de tus actos? Tal vez, no lo quiero reve...