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Mostrando entradas de junio, 2019

12.6

cuanta gente que nos ve pasar  en la dulce espera de lluvia y caminar cuantas experiencias  cuantos viajes al pasado a recuerdos de cantos y pura pasión pequeño dolor de mi dulce sauce lloron como eternamente en tus brazos  yo ensueño joven por eternidades nunca alejando su esencia brillante árbol  en su sueño renovador su inmesa energía de mover todo de crear resplandeciente frente a caminos que se encandilan. son luces en el viaje, son pasos en la tierra. es su fuerza la que le dona a la mía, haciendola invencible. soy ruido, acercandose de a poco, entormeciendo la mirada. fuego natural en el centro, ardiente. presentimiento deseador de lo que ocurrirá. nubes revoloteandose, buscando estallar. naturaleza gritando, a pulmón y llanto, su bronca divina.  siendo  ser  luz,  ser siendo la fuerza.

13.5/14.6

Hubiese sido tan bonito que hubieses podido aceptarme. Qué tan felices seríamos si, simplemente, nos hubiesemos entregado tal como somos... sin intenciones de otra cosa. Qué tan pasivo se hubiese convertido este amor. Cuanta paz en simples momentos.  Cómo hubiese deseado haber detenido un instante; una sonrisa, una presencia... solamente haberme entregado sin que nada cambie.  Entregarme sin lugar ni tiempo. Volando en un presente, sin miedo a consecuencias. Entregada a sentir, a confiar; dejar en manos de otro, un él, mientras pensaba un nosotros. Pero, la vez, deseo no haberlo hecho tanto...  Cual canción nostálgica que te hace entender lo que no queres ver. Como pensamientos que no queres indagar. Simples versos que se convierten en puñaladas. Un vacío extraño, y una sensación de escasa pertenencia personal. Momentos, una brújula en mal estado... Pasa como tiene que pasar.  Busco en los recove...

26.5

Un dia perdí un amor por orgullo. Y tanto era, que me costó aceptar que por eso fue. Después, perdí otro por temor. Estaba tan rota de aquel primero que no podia permitirme volver a destrozarme... sin embargo, lo estaba haciendo, de cualquier forma. Era tal la confusión de mi corazón con mi cabeza que sólo brotaban lagrimas de mis ojos. A veces , ni siquiera se justificaban. Y, quizá, la mayoría. Adornaba mi dulzura con toneladas de hielo, mintiendome a cada acto; pensando que me salvaba.  Ya, la mayoría del tiempo, me mentía, inconscientemente, creyendome verdad lo que decia; mientras la verdad reposaba en mi mente en cada mirada personal. Estaba desconcertada en mis actos y, hasta a veces, se me perdía la verdadera razón de mi sentir.  Sin que yo quisiese, sentía igual. A cada latida, a cada roce. Por eso, no quería sentirlos mas. Cada uno era una puñalada. Y a lgunas, más profundas que otras.