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Mostrando entradas de marzo, 2017

¿rutina?

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un nuevo día...
Un día nuevo en alguna ciudad gris. Su novedad terminaba por ser siempre lo mismo. La rutina, ese sistema por mantener una línea, se volvía pesado y amargo. Amargo como un chocolate sin azucar, no como ese gustito a mate puro sin nada más que sus hierbas y rituales compartidos. Me desperté, como de costumbre, a una hora inexacta. Preparé mi ritual y emprendí mi viaje mañanero. Un libro, el mate y mi cabeza en blanco. No anhelaba otro pensamiento que los de esas páginas podian otorgarme. Y así fue como comenzó. Me sumergí en la historia de un futuro, donde la vida es monótona y con un simple objetivo. Donde no existe el amor ni se conoce la real felicidad, salvo la de su ignorancia. Una ignorancia adaptada a su sistema, disfrutando de no pensar ni de tener la necesidad de hacerlo. Miré la hora y aterricé. En mi nuevo día me iba a correr de la rutinaria. No tenía otro deseo más que el de correr hacia ningún lado y, posiblemente, a muchos. A ese gustito de viajar, dulcemente alejarse....

24 de marzo

Vi en unos ojos negros pleno rojo ardiente. Lágrimas escondidas en cada esquina por sonrisas ajenas con intenciones hacia un "bien común". Tus manos gritaban lo que tu boca no podía. Tu piel envejecía en cada dolor callado y reprimido. ¿Por qué llorás? me preguntaba una voz ignorante, llena de felicidad inconsciente. Ida de realidad. Sentí que ya no podría más cuando las excusas no alcanzaban. Nunca alcanzan. Sentí esos ojos llenos de furia arriba de todos y fuera del mundo. Lo vi y me miré. Me encontré tan vacía de vida que la misma muerte hubiese sido abandonar. Agotada de ahogarme. De que nos ahoguen con armas y silencios. Enferma de mentiras y de un miedo desconocido. Sabía que no tenía que dejar de mirarte. Tus ojos, a pesar de todo, tenían esperanza de vida. Quizá mucho amor y, en parte, inocencia... Quizá premonición. Y no pude escribirte. No pude despedirme ni llorar. Mis palabras fueron revividas en alguna sábana olvidada a oscuras de la verdad. La verdad era ...

Relato para mí misma

Será que te vi alborotada en sentimientos. En tu confusión de no mostrarte pura, teniendo que esconder esa fuerza y energía que te caracterizan en simple frialdad y distanciamiento que te impusieron inconscientemente en las actitudes tomadas. Tu mecanismo, triste y desolado, de defensa. Será eso, o tus simples ojos. Negros y puros, realmente puros. Tus ojos y no importaba nada más. Dos llamativos puntos negros, chinos, pintados. Y una sonrisa pícara, escondiendo total rebeldía. Tu lema: contra el mundo. Y que bien marcado lo tenías. Era frase de encabezado, subtítulo y entre líneas. Eras un párrafo, sin punto final ni sangría. Con muchos espacios, puntos seguidos y comas. Oraciones largas y cortas. Más cortas que largas. Más versos que escritos. Puro ritmo de letras. Será tu manera de tomarte las cosas. Calma, tranquilidad, por más que tu mundo se esté dando vuelta de a poco. Será que sos vos, por eso escribí. Será que algo me hipnotizó. Me sacó de mis casillas y me colocó en otr...