Entradas

Mostrando entradas de junio, 2017
Te viví lo que te tenía que vivir. Pero, la vida no descansa. Sigue su rumbo, sigue girando. Da vueltas. Cumple ciclos. De una persona, de varias. Crece la florcita y se marchita.  Te ibas, y al tocar tu nombre volvías a aparecer. Alejabas tu mirada. No te interesaba ningún plano. No estabas seguro de ninguna decisión.  Nos vimos crecer. Te vi apagarte mientras me veías ser luz. Te perdí en muchas esquinas y en muchas estaciones. Te encontré en algún tren, algún tiempo atrás. Te perdí en mi memoria mientras te recuerdo siendo. Otra luz, otra vela.  En algún sueño nos vi caminando de la mano. Y sonreías, como, a veces, lo haces. Frenábamos. Tus ojos se clavaban en mí y me contabas otra historia. Una anécdota más.  Abrí los ojos y te busqué. Seguías ahí. Te encontré, entre suspiros y sábanas. Con ojos cerrados y brazos cansados.  Tu mirada encontraba la mía pero ya no eran las historias partícipes de nuestros diálogos. Apenas un par de palabras y volver a pe...

El callarme no es una opción

¿Por qué te callás? ¿Qué te mantiene en silencio? ¿En qué lugar te metieron para abandonarte? ¿Te viste? Estás. No te lo preguntes. Enriquecé tu mente, volá más alto. No, no te quedes ahí. No sueltes tu cuerda que muy bien la estás manejando. No la tires de tu lado, ni en el de ellos. Mantenela ahí, justito en el medio. En el equilibrio de dos masas. En el equilibrio de dos mentes jefes. De una forma de vivir y una forma de morir. Correte un poco al lado de vivir. Luchá. Gritá. Golpeá. Amá. Abrí tus ojos y llévalo a tu cabeza. Sacalo afuera. Te van a tirar para el lado de morir. Te van a enterrar en un ataúd desde la satisfacción. El callarse y no actuar. Te van a adornar que así “está bien, no lo cambies”. Y sí. Tomalo. Agarralo con muchas fuerzas y no te dejes caer. No te tires a ninguno, vos sabes de qué lado estás. ¿Pero así lo conseguís? ¿Con fuerza hasta hundirlo? Vos sabes qué lado va a ganar. Queré a la cuerda y crecé. Así aprendes y así enseñas. Haciendo equilibrio entr...

Cuadro conceptual

Si la tristeza tuviese nombre, sin duda pensaría que es el mío. Si el amor tuviese nombre, probablemente, sea el tuyo. La soledad, en cambio, no puede nombrarse. Está destinada a ser existente cuando tu nombre y el mío no se juntan. Si tuviese que definirme, lloraría. adornaría la tristeza con mi nombre y la soledad se haría presente. Si tuviese que definirte, probablemente pensaría en el amor, y, posiblemente también lloraría. adornaría mi tiempo con lágrimas en nombre de la soledad. Lamentablemente, ni la tristeza ni el amor van de la mano, la soledad se hace presente y se hace cargo de uno de los dos. Se entristece poco a poco dejando al amor caminando solo. Entonces, el amor finalmente elije a la soledad y ella se hace presente en ambos, cortándose a la mitad, siendo compartida a la distancia. Nuestros nombres separados generan catástrofes y separa, casi sin darse cuenta, cosas perfectamente unidas para crear a la pasión. Y si la pasión tuviese nombre, confía en que seríamos nos...