Cuadro conceptual
Si la tristeza tuviese nombre, sin duda pensaría que es el mío.
Si el amor tuviese nombre, probablemente, sea el tuyo.
La soledad, en cambio, no puede nombrarse. Está destinada a ser existente cuando tu nombre y el mío no se juntan.
Si tuviese que definirme, lloraría. adornaría la tristeza con mi nombre y la soledad se haría presente.
Si tuviese que definirte, probablemente pensaría en el amor, y, posiblemente también lloraría. adornaría mi tiempo con lágrimas en nombre de la soledad.
Lamentablemente, ni la tristeza ni el amor van de la mano, la soledad se hace presente y se hace cargo de uno de los dos. Se entristece poco a poco dejando al amor caminando solo.
Entonces, el amor finalmente elije a la soledad y ella se hace presente en ambos, cortándose a la mitad, siendo compartida a la distancia.
Nuestros nombres separados generan catástrofes y separa, casi sin darse cuenta, cosas perfectamente unidas para crear a la pasión.
Y si la pasión tuviese nombre, confía en que seríamos nosotros.
Si el amor tuviese nombre, probablemente, sea el tuyo.
La soledad, en cambio, no puede nombrarse. Está destinada a ser existente cuando tu nombre y el mío no se juntan.
Si tuviese que definirme, lloraría. adornaría la tristeza con mi nombre y la soledad se haría presente.
Si tuviese que definirte, probablemente pensaría en el amor, y, posiblemente también lloraría. adornaría mi tiempo con lágrimas en nombre de la soledad.
Lamentablemente, ni la tristeza ni el amor van de la mano, la soledad se hace presente y se hace cargo de uno de los dos. Se entristece poco a poco dejando al amor caminando solo.
Entonces, el amor finalmente elije a la soledad y ella se hace presente en ambos, cortándose a la mitad, siendo compartida a la distancia.
Nuestros nombres separados generan catástrofes y separa, casi sin darse cuenta, cosas perfectamente unidas para crear a la pasión.
Y si la pasión tuviese nombre, confía en que seríamos nosotros.
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