Y a B = (MmB)
La tostadora
enchufada. Fuego en mano y la perilla prendida. Se abre el agua, se llena la
pava. Ya estaba listo. Una idea en la cabeza y una mano escribiendo. El mate
con tostadas con dulce de leche se hacía presente. Prendí la estufa a gas en
forma de hogar. Quería sentir su calor. Quería no abandonar nunca ese recuerdo
de atardeceres con mi mate al lado de ese fuego. No olvidarme de las veces que
me sentaba arriba a causa de la helada dentro de mí. Esa agradable sensación en
mi rutina que, ya en algún tiempo, no va a ser parte.
Pienso tu nombre. Cuando me veo alejada a donde estoy, apareces vos. Veo tu figura desfigurada cada vez más. Veo tus pasos caminando para el otro lado, y me veo a mí, corriendo tarde. Pienso qué dejo atrás cuando todavía es mi presente. O quizá no… Quizá ya formas parte de mi pasado y, como murciélago ciego, no lo quiero ver. En cambio veo danzas y parlantes en una plaza, hipnotizados bajo el efecto de alguna sustancia, reboleando hojas en pleno verano. Veo papeles y auriculares en algún colectivo, sintiendo plenitud, confundiendo mi interior, revolucionando mi cabeza y mordiendo mis labios. Deseosos de un beso, de alguna otra mirada. La mía con sus rasgos de abstinencia hacia, de vuelta, tus ojos.
Pierdo tu nombre. Pierdo los relatos. Eso sí forma parte de mi pasado, y no vuelve. Por más vueltas que demos, cuando termina el recorrido, su nuevo principio no va a ser igual. Pierde fuerza o la gana. Todo depende.
Me marea la calesita. Me molesta que no frene cada tanto. Sin embargo vuelvo a subirme como una tonta viciosa. Incapaz de agarrarse del cuello y tirarse para atrás.
Al único atrás al que llego es el de volver siempre a empezar.
No puedo dejarte. No me deja. Soy presa de mi misma y de lo que no puedo controlar. Soy presa de los impulsos y del miedo de ya no verte.
¿Tengo miedo de no verte más?
Tal vez no quiero volver.
Será mi gracia o tu impotente abandonamiento.
Pero vuelvo. Mente fría, cuerpo caliente.
No lo tomo.
No lo quiero.
¿Tengo miedo?
¿Acaso algún día no vas a volver?
Será mi constante pelea que no frena. Será por eso que todavía no te fuiste.
Pienso tu nombre. Cuando me veo alejada a donde estoy, apareces vos. Veo tu figura desfigurada cada vez más. Veo tus pasos caminando para el otro lado, y me veo a mí, corriendo tarde. Pienso qué dejo atrás cuando todavía es mi presente. O quizá no… Quizá ya formas parte de mi pasado y, como murciélago ciego, no lo quiero ver. En cambio veo danzas y parlantes en una plaza, hipnotizados bajo el efecto de alguna sustancia, reboleando hojas en pleno verano. Veo papeles y auriculares en algún colectivo, sintiendo plenitud, confundiendo mi interior, revolucionando mi cabeza y mordiendo mis labios. Deseosos de un beso, de alguna otra mirada. La mía con sus rasgos de abstinencia hacia, de vuelta, tus ojos.
Pierdo tu nombre. Pierdo los relatos. Eso sí forma parte de mi pasado, y no vuelve. Por más vueltas que demos, cuando termina el recorrido, su nuevo principio no va a ser igual. Pierde fuerza o la gana. Todo depende.
Me marea la calesita. Me molesta que no frene cada tanto. Sin embargo vuelvo a subirme como una tonta viciosa. Incapaz de agarrarse del cuello y tirarse para atrás.
Al único atrás al que llego es el de volver siempre a empezar.
No puedo dejarte. No me deja. Soy presa de mi misma y de lo que no puedo controlar. Soy presa de los impulsos y del miedo de ya no verte.
¿Tengo miedo de no verte más?
Tal vez no quiero volver.
Será mi gracia o tu impotente abandonamiento.
Pero vuelvo. Mente fría, cuerpo caliente.
No lo tomo.
No lo quiero.
¿Tengo miedo?
¿Acaso algún día no vas a volver?
Será mi constante pelea que no frena. Será por eso que todavía no te fuiste.
Terminaste por
entender que tu coraza no sirve. No defiende. No tapa.
Sigo siendo presencia con pasitos cortitos. Sigilosamente escalan. Me alejo del agua por temor a lanzarme y sin embargo termino siempre en las piedras a punto de saltar.
Cierro los puños, cierro los ojos, siento tu boca.
Me susurra tu voz que está bien, que ya no me necesita. Me susurran tus ojos que es mentira. Me susurran tus manos cuando rozan el aire en busca de las mías, fallando en el intento. Dejando caerla de a poco. Me susurra tu cuerpo. Irradia. Genera su energía atrayente diciéndome que nunca se fue. Me atrae. Me abraza. Me quema.
Siento el fuego de mi estufa nuevamente. Seguías sin estar. Me seguías quemando aún en la distancia.
Sigo siendo presencia con pasitos cortitos. Sigilosamente escalan. Me alejo del agua por temor a lanzarme y sin embargo termino siempre en las piedras a punto de saltar.
Cierro los puños, cierro los ojos, siento tu boca.
Me susurra tu voz que está bien, que ya no me necesita. Me susurran tus ojos que es mentira. Me susurran tus manos cuando rozan el aire en busca de las mías, fallando en el intento. Dejando caerla de a poco. Me susurra tu cuerpo. Irradia. Genera su energía atrayente diciéndome que nunca se fue. Me atrae. Me abraza. Me quema.
Siento el fuego de mi estufa nuevamente. Seguías sin estar. Me seguías quemando aún en la distancia.
Comentarios
Publicar un comentario