Era otra noche, presente en mí, envenenada por pensamientos. Eran, de nuevo, sábanas solitarias, manos perdidas. Mis piernas, desesperadas, te buscaban. ¿Crees cuando te digo que no te encontré? Estabas sólo en mí mientras el aire olía a nostalgia.
No quería estar presa por mis sentimientos nuevamente. Sin embargo, me abrazaba suponiendo calor y terminaba helándome.
No quería estar presa por mis sentimientos nuevamente. Sin embargo, me abrazaba suponiendo calor y terminaba helándome.
Comentarios
Publicar un comentario