No entiendo mucho al sol cuando soy mi llanto. Trata de abrazarme con su calor cuando soy frío. Lo siento falso, no lo siento pleno.
De pronto, veo que ya no está, y el cielo, preso de su acumulación, se vuelve tenso. Encuentra su tristeza y la guarda en nubes, (¿estoy hablando de mí?).
Alejo mi mente y acerco energía. El cielo y yo nos hicimos uno. Sin buscarlo, nos unimos.
¿Seré yo la causante de su cambio? ¿o será él? ¿acaso por que él está triste yo también lo estoy? ¿o será casualidad?
Nos tensionamos, juntos, quizá días enteros sintiendo la presión. Presos de nuestros ser, inquietamente soportando lo insostenible.
Pero todo, el algún momento, se libera. Desencadenamos nuestra tristeza en tormenta. Me veo llorando, y al rato te veo lloviendo.
Y también, te veo llorando y, al rato, me veo lloviendo. 

Comentarios