Apenas un par de horas despues de una plaza manchada de represión

Seres impuestos por el miedo, aún no callaran sus poderosas armas mentales. Aún no serán atascadas en el silencio, y crearán ruidos elementales. Entre sus plumas, entre sus manos esclavizadas a cacerolas, entre sus fuegos, puño y letras de sus acciones; el pueblo grita. Canta verdades y reclama justicia. Acalla represiones aún sintiéndolas en la sangre caliente y revolucionaria. Asume los riesgos, presos del sabio terror.
Horror ensangrentado, de vuelta, en las calles del dolor; en las plazas manchadas por mentiras en la cara. Mientras cámaras cuentan, de vuelta, versiones confusas para la realidad. Mientras mujeres y hombres, marchando, de a poquito, lloran en silencio a la par de sus internos cuerpos, la cruda cortina de una sociedad dividida. Donde los cuerpos vivientes matan su racionalidad consciente para saborear tranquilidad en un mundo destrozado.
Son los pedazos no reconstruidos de gobiernos represores lo que nos lleva, casi a la rastra, a repetir historias. A silenciarnos aún en el grito, y a abandonarnos en el abrir de los ojos.
Serán los hijos e hijas quienes se encontrarán perdidos, cuando una sociedad no sepa hacia dónde va ni desde donde vino.

Comentarios