Tengo
algo para decirte: te amo. Quisiera poder ir corriendo a contárselo a tus ojos.
Pero te amo a distancia mientras vuelo. Divago por mis pensamientos y apareces
vos. Haciendo sin hacer nada. Llevándome, simplemente, en una marea con mis
sentidos cambiados. Calma, silencio, amor. Calor de brasas cayendo.
Pero para. El tema cambia de rumbo. Suena otra melodía y pierdo el hilo. Divago un poco más. Me vi sintiendo lo que sentía antes de tu pensamiento. Vi lo que sentía cuando sí lo hacía.
Me salvaste. Como siempre lo hiciste. Como una ciega siempre volando por rutas calmadas. Siempre como nuestras tormentas eléctricas. Siempre con tu presencia en mí.
¿Cómo es siempre?
Volví a vos y te amé. En silencio y alejada. Fuera de nosotros. Vuelvo y me siento triste. Volves y me agarras, de a poquito, la mano sin dejarme caer.
Me salvas.
No me quería equivocar. No me equivoqué con vos. Me abracé a lo desconocido. Probé la llama. Y no me voy a quemar. Nos vamos a arder en nuestra proyección. El calor emanado por nuestros cuerpos lejos.
Y así, nos vamos a salvar. Vamos a lanzarnos a un ejército. Interiores y exteriores. Nuestros y ajenos. Vamos a levantar nuestras frentes, y con solo un roce, hacernos cargo de nuestras manos. Ni las mías, ni las tuyas. Las nuestras.
Pero para. El tema cambia de rumbo. Suena otra melodía y pierdo el hilo. Divago un poco más. Me vi sintiendo lo que sentía antes de tu pensamiento. Vi lo que sentía cuando sí lo hacía.
Me salvaste. Como siempre lo hiciste. Como una ciega siempre volando por rutas calmadas. Siempre como nuestras tormentas eléctricas. Siempre con tu presencia en mí.
¿Cómo es siempre?
Volví a vos y te amé. En silencio y alejada. Fuera de nosotros. Vuelvo y me siento triste. Volves y me agarras, de a poquito, la mano sin dejarme caer.
Me salvas.
No me quería equivocar. No me equivoqué con vos. Me abracé a lo desconocido. Probé la llama. Y no me voy a quemar. Nos vamos a arder en nuestra proyección. El calor emanado por nuestros cuerpos lejos.
Y así, nos vamos a salvar. Vamos a lanzarnos a un ejército. Interiores y exteriores. Nuestros y ajenos. Vamos a levantar nuestras frentes, y con solo un roce, hacernos cargo de nuestras manos. Ni las mías, ni las tuyas. Las nuestras.
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