31.7


¿Cuál sentido de encontrarte en cada frase que me envuelve a vos? Qué castigo divino.
Cuánta falta me haces al no poder nombrarte. Cuántas ganas tengo de poder hacerlo. Te siento en cada tristeza, te anhelo en cada suspiro.
Quizá sea el error de habernos marchado con caminos por hacer. Quizá, apresurarnos en el amor, el odio se quiso hacer cargo. Pero, ¿cómo dominó el odio si siento en mi corazón cuánto te amo?
Quizá sean las decisiones que, pasado el tiempo, siento que fueron incorrectas. Pero, ¿por qué dicen que las cosas deben suceder en el momento que suceden? Y si es así, ¿por qué odio tanto que hayan sucedido?
Siento en mi alma tu ausencia. Siento cómo te fuiste, nos perdimos, y todavía quedaba mucho por marchar. Pienso mi ser, mis actos. Pienso en donde me encuentro y rechazo la idea de que no estés conmigo.
Tu semblante se hace presente en mi imaginación y deseo abrazarlo. Ir corriendo como si nada me detuviese hacia tus brazos; creyendo que así, yo sería feliz. Sin embargo, al final de nuestra trayectoria no lo era.
Quizá nos habíamos encadenado tanto a la costumbre que nos olvidamos de amar. Aun siendo así, ¿por qué siento que sigo amándote? ¿Será ese último abrazo que nos faltó dar? ¿Será tu odio que me retuerce el estómago y no me deja soltarte?
¿Será que realmente te amo? O, quizá, simplemente es lo que me faltó amarte. El último beso para darte. Y, sin saberlo, la última mirada.
Observar tus ojos de tal manera que queden clavados en mí, sabiendo que sería lo último. Analizar tu boca, tu nariz. Rozar con mis dedos cada faceta de tu cara. Secar tu mejilla con una lágrima que lleve mi nombre. Pronunciarte por última vez, acompañado de un “mi amor”.
Tal vez, la escasez de conocimiento hacia nuestra despedida es lo que hoy me atormenta; lo que me encadena hace meses a un nosotros ya perdido.
Tal vez, todo el amor que instalé en mí para que nos quedemos, y que no haga frutos, sea lo que me ata a vos. Sentir que te di todo, sentir que éramos uno, y descubrir que estoy sola; que nunca fuimos nada.
El entender cuán separadas se encuentran nuestras almas me incomoda en el hecho de que nuestro amor fue humo. Porque, ¿cómo tanto amor puede quedar vacío?
¿Cómo tantos mates y madrugadas se terminan? ¿Cuántas charlas quedan en el hilo del aire y se desintegran? Acaso, ¿fuimos somos eso? Un instante en un momento. Y nada más…
¿Tanto amor se puede convertir en odio?
¿Acaso fuimos sólo pérdida de tiempo? ¿O fuimos más?
Y si mi ser sufre tanto tu partida, ¿cómo me perdí tus ojos? ¿Cómo murieron nuestros roces?
Y si mi ser se erizaba con tu tacto, ¿cómo olvidar tus caricias? ¿Cómo olvidar que, al lado tuyo, me sentía invencible? ¿Cómo hacerle entender a mi sentir que, quizá, nunca vuelva a sentir algo parecido? ¿Cómo convencerme de que amores hay muchos, cuando solo pienso que amor fue lo que te di?
¿Cómo dejar de leerte en cada frase que me encadena a vos?

Comentarios